Diarias… Miércoles 29, Jueves 30 de Abril y Viernes 1 de Mayo 2020.

Cada día nos cuenta una historia y cada voz aporta su versión propia. “Diarias” es el espacio de Letronautas en Radio Eterogenia donde esa versión se vuelve puño y letra en la viva voz de sus protagonistas. Ellas toman la palabra, nosotros les ponemos el micrófono, ustedes solo tienen que escuchar.

Participan en Diarias:
Flor Rizzi. Miércoles 29 de Abril 2020:
Hace semanas que estoy en Club Med.

Zuriñe Cariñanos. Jueves 30 de Abril de 2020
BRAZO DE GITANO.

Mundos de Dhyana. Viernes 1 de Mayo 2020
-Animo-


Miércoles 29 de abril de 2020

Hace semanas que estoy en Club Med

Empecé el aislamiento el domingo 15 de marzo, al día siguiente de haber tenido un casamiento bastante multitudinario, de una amiga. Para ese momento ya se habían cancelado eventos similares, pero este se hizo igual. Cuatro personas, con las que pasé casi toda la noche, habían vuelto de viaje en los últimos 10 días. Solo cuatro, de nosecuantas que había. Entonces desde ahí me encerré. A los cuatro o cinco días se anunció la cuarentena obligatoria, y aquí estoy, en mi jornada ¿46?. Parece como si no pudiera ser, pero sí, efectivamente es.
Me acuerdo que en la primera semana, cuando los grupos de WhatsApp estaban colapsados de audios, videos y textos de origen desconocido y dudoso, me llegó algo que supuestamente escribió una maestra que vive en China. Decía que el encierro había durado unos 70 días y que aunque pareciera un montón, se pasaban bastante rápido. Que todavía tenía el ukelele arriba de un mueble esperando para ser agarrado, y mil pendientes sin hacer.
Por esos mismos días me hice una lista de tres carillas de ítems para tachar, de índole física, creativa, organizativa, laboral y espiritual. La primera semana estuve en Babia, hice lo mínimo e indispensable. La segunda encaré: yoga, entrenamiento, recetas, orden de escritorio y papeles, un cine club con mis amigas, quienes comenzaron a llamar mi situación como Crucero de jubilados o Club Med. Duró unas dos o tres semanas esa energía. Hasta que derrapé, me pinché. Me contracturé. Pasé horas y horas hablando con un chico que vive en otro país y está varado en uno todavía más lejano. La situación es hermosa y complicada. Tuve unas cuantas videollamadas con muchas personas a través de muchos programas y aplicaciones pero todavía ninguna con él. Me fui de y volví a mi muchas veces. Disfruté y agradecí el sol plenamente. Medité como antes nunca. Y sigo teniendo, metafórica y literalmente, el ukelele arriba de un mueble esperando para ser agarrado.

Facebook: Flor Rizzi


Jueves 30 de abril de 2020

BRAZO DE GITANO

Hoy hace 25 años en la plaza de la Diputación de Vitoria se afanaban en preparar un brazo de gitano gigante.
Al final, cuando me pongo con el diario, siempre escribo sobre comida, o comer, comer postres sobre todo. Sí, el brazo de gitano es un postre. Creo que aquí se llama pionono dulce. Así que no, siento decepcionar a la mayoría, en la plaza de la Diputación el 30 de abril de 1995 no se les dio por perpetrar ningún oscuro ritual.
Ese día yo cumplía siete años y cuando me hablaban de brazo de gitano, aunque sabía que era un postre relleno de nata, siempre pensaba en un brazo marrón. Marrón como el marrón de los gitanos que conocía. Por eso, aunque sabía que era un postre, algo de repelús me daba ir a la plaza.
Pero fuimos y hacía sol. Era un día muy soleado de primavera y yo llevaba el vestido a rayas azules y blancas que me habían regalado por mi cumple. También llevaba una coleta bien alta y creo que en ese momento alguno de mis incisivos superiores andaba a medio camino, pero no sé si ese recuerdo es uno de los que mi memoria se ha inventado después.
De lo que me acuerdo mucho es del sol que hacía ese día y de que después de ir a ver cómo era eso del brazo de gitano gigante, venía la merendola y con la merendola los regalos y con los regalos el cosquilleo en la tripa de la intriga que germinan todas las sorpresas en el cuerpo.
Pero me acuerdo mucho del sol de ese día, de entre todos mis cumples aquel fue por alguna razón especial y como tan solo tenía siete años, no me dio por registrar qué de todo lo que pasaba era especialmente especial. Creo que aquel día me quedé con el sol y con un brazo de piel morena.
Amo la manera en que se registran las cosas en la infancia.
Creo que ya sé cuál será hoy mi deseo cuando me toque soplar las velas.

Por: Zuriñe Cariñanos
Facebook: Zuriñe Cariñanos
Instagram: zu_zu_ri


Viernes 1 de Mayo 2020

-Animo-

Es otoño en el hemisferio sur. Por suerte puedo salir a tomar sol al patio de casa. Estos días necesito mucho del sol y la brisa fresca. Es cuando merma toda nuestra energía que lo más simple se vuelve precioso y tengo la sed para beberlo. ¿Qué ironía no? Me gustaría disfrutar de las pequeñas cosas plena de energía, no sintiendo que ellas me devuelven la gracia de existir.
Me estoy acostumbrando a no detenerme demasiado, ya tomé mi cuota de sol matutino y pienso que puedo seguir, preparar el almuerzo, ordenar la ropa, volver a hacer ese dulce al que le faltó azúcar.
Antes la rueda de la vida me llevaba, era un tedio, esforzarme día a día para hacer lo que se debe. Me fui deteniendo y me fui deprimiendo. Tuve que aprender qué acciones colaboraban con mi felicidad porque no había elección, tenía sed del rayo del sol.
Ahora cada vez que puedo me preparo un té, busco el sol, busco la brisa y acciono la rueda de la vida con esas pequeñas cosas que sé que colaboran con mi felicidad. Ya no me importa si tengo poca o mucha energía, estoy adquiriendo el hábito de hacer.

Facebook: Mundos de Dhyana


 

LETRONAUTAS; es un programa de radio eterogenia, liderado por Zuriñe Cariñanos, que intenta acercar la literatura al público general proyectándola en un plano accesible y dinámico en el que resulte sencillo aproximarse y disfrutar de la palabra escrita.
Todos los lunes a las 19 horas por www.eterogenia.com.ar