Audio

ANOCHE

ANOCHE

Por Mariana Palmero*

 

Una fotocopia con algunos dibujos, siluetas pequeñas atravesadas por una gran aguja, trazos que semejaban brazos y piernas dispersos por la acción de lo que parecía una aspiradora.

La vi por primera vez en la mesa del comedor de mi casa. Mi madre, docente de Biología de un colegio confesional estaba preparando su clase.

La miré, la leí una y otra vez. No pregunté. Me quedé callada.
Un relato breve, la hermana de mi amiga nos lee su diario.

Habla de pastillas, de dos o tres días sin ir a la escuela. De un chico que le encantaba pero con el que no pasó nada más. Otra vez, silencio.
Un imprevisto. Una pastilla de emergencia o como me dijo una amiga: 2 anticonceptivos y luego 2 más en un lapso de 24 horas.

Algunas charlas con amigas sobre métodos anticonceptivos, las pastillas que no te sacan manchas, los parches, los forros usados desde el inicio hasta el final.

La decisión de no continuar con un embarazo, aun con poca información, las amigas que acompañan, el consultorio en Barrio Ayacucho, las consultas en el Rawson, el abrazo de la psicóloga – embarazada de su primer hijo- que contuvo y empoderó cuando la angustia talló profundo y se abrazó fuerte con las culpas aprendidas en el catecismo escolar.

Un puñado de mujeres con una bandera verde bajo el monumento a Vélez Sarsfield en algún día de algún año. Un folleto que informa sobre una lucha que ya tiene historia.

Una firma, un abrazo.

Las lecturas imprescindibles. Las discusiones que fueron de a poco filtrándose en el transcurso de los días. La búsqueda de temas sobre los que “queríamos hablar” en la radio de la facultad.

El reencuentro con las mujeres de la plaza del oso, con las mujeres “de la Campaña”.

De nuevo la radio como posibilidad de expresar, de visibilizar, de decir.

El pañuelo que me regalaron.
El misoprostol y la gran pregunta: ¿podría haber sido con pastillas? El misoprostol y las Socorristas como una opción amorosa.

Las asambleas, la consigna para marchar el último 8M, la certeza: “Sin Aborto No Hay Ni Una Menos”

El 5 de marzo, el séptimo proyecto, las marchas, las compañeras de la vida ocupando las calles acompañando a sus hijas, acompañándonos, las pibas desafiando a las autoridades de sus escuelas cuando pretendían silenciarlas, los varones hablando de aborto, la vasectomìa como opción, al menos discursiva.

Las estudiantes secundarias construyendo certezas sobre la soberanía de sus cuerpos, sobre las posibilidad de decidir.

Las viejas emocionadas y fortalecidas, también reconociéndose deseantes y libres.

Los buscadores de internet predeterminados: ¿cómo abortar con pastillas? Las cooperativas feministas cortando triángulos verdes al infinito para que sean pañuelos. Los pañuelos caminando las calles, en nuestros cuellos, en nuestras muñecas, en los balcones, en los puentes, en las mochilas. Los martes verdes, el pañuelo en la televisión abierta.

Los pañuelos, una vez más símbolo de una lucha necesaria. Las asambleas, siempre las asambleas.

La vigilia de junio, la garganta peleando contra el frio para gritar fuerte, para acompañarnos.

Las lagrimas, los abrazos, la victoria. La familia ultra católica culpando el pecado, la imposibilidad de intercambiar opiniones, la imposibilidad de empatizar.

El viento de agosto, el final del día. El glitter verde, la radio abierta, el documento escrito a muchas manos, los abrazos apretados, los grupos de whatsapp que estallan de corazones verdes, sabemos temprano que es difícil pero ahí estamos desafiando al frío, saltando y bailando porque la fiesta aun no comenzó.

Nos vamos a dormir sabiendo que cuarenta mujeres mañana, pasado y el resto del año, van a decidir interrumpir un proceso de gestación incipiente. Van a hacerlo porque pueden, pero al margen de lo legal, del amparo del Estado, a riesgo de ser acusadas y a riesgo de sufrir alguna consecuencia para su salud.

Pero… sabemos que esas pibas, esas mujeres, esas cuerpas que gestan no están solas porque somos miles y las redes que tejimos resisten, empoderan y aguantan, más que la de las araña con los elefantes.

Durante años, la práctica clandestina del aborto fue negada y sostenida por la desinformación.

Fuimos invisibilizadas, fuimos estigmatizadas y perseguidas. Pero ya no hay vuelta atrás, porque estos meses intensos nos sacudieron culpas, nos aturdieron las palabras contenidas por años, nos encontraron juntas y fuimos de a poco quebrando prejuicios, poniendo palabras, cuestionando eufemismos.

Revisamos nuestra propia historia, elaboramos nuestras experiencias.

Rompimos el silencio, hablamos de deseo, demandamos el goce como derecho.

¡Aleerrrtaaa!
El grito amanece la ciudad, nosotras ya somos otras.
Nos lavamos la cara, nos miramos a los ojos, acomodamos el pañuelo y seguimos.

 

 

*Conductora de Merece Arder: Miércoles 16.30hs por www.eterogenia.com.ar

*Fotografía de portada: Campaña Nacional por el Derecho al Aborto Córdoba

9-8-2018

Contenido publicado en Islandia

Menu Title