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El niño que asesinaba a otros niños… Santos Cayetano Godino.

El niño que asesinaba a otros niños… Santos Cayetano Godino.

Uno de los asesinos más famosos de la historia Argentina, un asesino precoz.

Cayetano Santos Godino más conocido como “Petiso orejudo” fue el primer asesino en serie de Argentina, de niño estuvo muchas veces al borde la muerte por distintas enfermedades, era golpeado por su padre y su hermano algo que le ocasionó una niñez depresiva y llena de resentimiento.

Con tan solo 7 años inicio sus días delictivos algo que parece haber sido sacado de una película pero lamentablemente no fue así, la primera vez que lo descubrieron fue cuando su padre le encontró en uno de sus zapatos un pájaro muerto, esto le causó una gran sorpresa y se dirigió a su habitación donde allí descubrió animales muertos en una caja de cartón debajo de su cama.

Dado esto su padre lo llevo a una comisaría para que lo corrijan y lo tengan durante el tiempo que fuera necesario, no sirvió ya que duro dos meses retenido y no cambio su actitud.

Cometió su primer asesinato a los 9 años, en total fue responsable de la muerte de cuatro niños, siete intentos de asesinato y el incendio de siete edificios.

A los 12 años es llevado a la Colonia de Menores Marcos Paz en donde permanece durante tres años, vuelve a su casa para intentar comenzar con una nueva vida, consigue trabajo pero solo lo mantiene al puesto por 3 meses. Nuevamente empieza a sentir ganas de cometer delitos ya que había empezado a tomar alcohol, a los 16 años comete su último asesinato.

El 4 de diciembre de 1912 allanaron el hogar de los Godino y se encontrarían restos de la cuerda que utilizó para estrangular a una de sus víctimas y un recorte de un periódico que relataba los detalles del crimen. Godino confesó sus crímenes y, en un primer momento, fue llevado a un Hospital de Salud Mental, donde allí intento matar a dos pacientes y además escapar por lo que lo sentenciaron a permanecer en una penitenciaría por tiempo indeterminado, lo trasladaron a la Penitenciaría Nacional de la calle Las Heras.

En 1923 se lo traslado a “La cárcel del fin del mundo” lugar donde se llevaba a la gente más peligrosa del país, en la cárcel se decía que era “un imbécil o un degenerado hereditario, perverso instintivo, extremadamente peligroso para quienes lo rodean”, una anécdota que se cuenta es que mato al gato que era la mascota del penal y los presos le pegaron tanto que lo dejaron al borde de la muerte.

 

 

Finalmente murió el 15 de noviembre de 1944 se presume que murió a causa de una hemorragia interna, pero según los policías comentaban que murió a manos de los reclusos, murió sin confesar remordimientos.

Redacción: Diego Maizon

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