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La ruta del Chaco profundo

La ruta del Chaco profundo

Se presenta la muestra Chaco Ra’anga en el Centro Cultural España Córdoba.

El viaje comenzó el 1 de mayo en la ciudad de Resistencia (Argentina). El plan indicaba diez días en cada país: Argentina-Bolivia-Paraguay. Los viajeros eran 12: músico, dibujante, antropólogo, economista, investigadora. Profesiones con retrato y una función: hacer la cartografía, pensar a las poblaciones indígenas, indagar por cuestiones como la propiedad de la tierra, territorio y soberanía alimentaria; el acceso al agua; memoria histórica, derechos y modelo de desarrollo.

El viaje tiene hoy múltiples arribos, múltiples finales: primero fue una convocatoria de proyectos, luego fue una gran crónica web y un documental. Hoy es una muestra “Chaco Ra’ anga, territorio acotado/expandido”, que aterriza desde el Centro Cultura España Paraguay, al España Córdoba.

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Eloisa Vaello, de visita en Córdoba, va desmenuzando algunas puntas de toda la red que conformó la muestra: en lo expandido, proyectos de arte visual que fueron abriendo el terreno, expediciones, descubrimientos personales, el proyecto Paraná Ra’anga. En lo acotado, una muestra final que condensa “este puzzle desarmable que es el Chaco”: un montaje en las salas del España Córdoba. Y que se expande nuevamente, porque el proyecto afirma: la muestra viene a problematizar.

“El chaco está desatendido, desconocido”, plantea la actual directora del Centro Cultural Juan de Salazar (Paraguay). “En general, el modelo que esta implantándose en el gran Chaco –en Argentina, Paraguay, Bolivia- es la ganadería, la soja, con monocultivos transgénicos. Este modelo implica deforestación, fumigaciones, agroquímicos, con todo lo que eso conlleva para las poblaciones originarias y campesinas”.

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Al recorrido en el mapa lo trazaron siguiendo la guía de las organizaciones que estaban en el territorio. A veces el territorio se mostró a sí mismo, y se dejó descubrir. A veces los pobladores marcaron la ruta. Y otras veces quedó claro que no había ruta posible, en las decenas de momentos en que se vieron empantanados. Rodeados de eso desconocido, que quiere conocerse.

“En el fondo, todos intentábamos conocer más de esta tierra, para proyectar una imagen”, reflexiona Eloisa. “Para nosotros era muy importante dejarnos atravesar por el territorio”. Pero la conclusión es más simple que eso: “Hay tanto más que no conocemos”.

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La muestra se sabe imperfecta y fragmentaria. Se sabe acotada.

En la búsqueda del problema –reconoce un problema- encuentra su expansión: la poética del viaje sabe leer el conflicto. Y aparecen palabras clave: soja. Ganadería. Petróleo. Fumigaciones.

Extranjeros en su tierra, los viajeros se saben un ojo que juzga. Qué es el Chaco, quiénes son el Chaco. Dónde es.

Por ejemplo. Primero, preguntarse por la casa propia. Después, por las casas del chaco. Así lo pensó el proyecto de la viajera Agustina Pérez Rial. Luego intentar responder: una casa no es lo mismo para mí, que para los habitantes del Chaco.  “No hay límites de la casa, lo que pasa en el cultivo de al lado, también pasa encima de nuestras cabezas. Y nunca es tan literal cuando se habla de fumigaciones”.

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Los viajeros recuerdan una frase de Lautaro Segovia, escritor wichí, que sentencia: “El que entrevista viene de otro país y nunca va a solucionar mi problema. Cuando viene trae todos sus equipos: filmadoras, cámaras de sacar fotos; cuando tiene su trabajo documentado regresa a su país y presenta su trabajo a fundaciones…”.

Los viajeros se preguntan por su imagen, la propia, la proyectada. La que traerán de regreso. La travesía es un espejo, y la imagen que irían a  encontrar en el territorio chaqueño, no es otra que la propia.

Y en esa imagen, no olvidan que vivir en extranjería es contradictorio: lo explica la curadora, Lia Colombino: “El ser extranjero de todos estos lugares, el representar un proyecto que despierta muchas ilusiones, expectativas, nos pone en un lugar en el cual no querríamos tener que estar. Pero hemos optado por hacerlo. Y por tratar de que la sentencia de Lautaro Segovia no se cumpla”.

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¿Cómo sortear ese desafío? ¿Cómo volver, para problematizar?

La poética de la resistencia es una respuesta que sus autores saben insuficiente. Pero al menos intenta decir en palabras: aquí se resiste el avance agro-ganadero. Y una palabra oculta en los pliegues del Chaco (“Cada vez que una palabra enlhet deje de utilizarse, formas de sentir desaparecen”), esconde el misterio de su poesía, es la resistencia a la deforestación humana, al proyecto “colonizador y salvaje”. Y aquí lo salvaje, es más el avance cultural de la economía extranjera, que el bioma mismo.

“Como Centro Cultural, no tenemos quizás el poder de cambiar las leyes, las cosas que vemos y que no están funcionando bien, que son perniciosas para la población y para el ecosistema chaqueño. Pero podemos visibilizar lo que está pasando”, apunta Eloisa.

“No solo señalar – sigue Lia Colombino- sino demandar  […] En esto se juega lo poético: en la manera en la cual se hace esa demanda”.

El chaco no es salvaje. Lo salvaje es la topadora, la postal-objeto más cotidiano del Chaco. La muestra lo pone en números, en porcentajes. Cuánto de talado, cuánto de protegido, cuánto de cuadrícula ganadera. Porque el árbol tiene su poética, pero la soja no.

El final del viaje, se reinventa en otra ruta, y toma el camino del recorrido político. Otro terreno para explorar.

 

Exposición

TERRITORIO ACOTADO / EXPANDIDO

Inauguración: Jueves 9 de Junio de 2016 a las 19 hs en el Centro Cultural España Córdoba.

Organiza: Programa ACERCA, Cooperación Española y FIIAPP

Curaduría: Lía Colombino

Curaduría local: Laura Dragonetti

Lugar: CCEC y Museo Botánico de Córdoba

http://www.chacoraanga.org/

 

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Contenido editado y publicado por Agustina Conci.

aconcicc@gmail.com

08-06-2016

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