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Las 9 series y películas de Navidad que (afortunadamente) no tienen nada que ver con Navidad

Las 9 series y películas de Navidad que (afortunadamente) no tienen nada que ver con Navidad

por Emiliano Salto, para La Bastardilla es Nuestra

 

¿Qué planes hay para estas fiestas? ¿Juntarse a comer peceto desabrido mientras el pan dulce se endurece al carbón porque nadie lo toca? ¿Sentarse alrededor del tío de plata para ver las fotos de sus últimas vacaciones mientras  fingís que te interesan? ¿Intentar armar una juntada con lxs pibxs y fracasar porque nadie tiene señal? La Bastardilla es Nuestra te propone algo mejor: relajate frente a la pantalla y ponete al día con nuestras recomendaciones.

¡El año está perdido!

 
Tangerine (2015)

Todos sabemos que una verdadera película de navidad tiene que contar con la participación de gente blanca, de clase media-alta, heterosexual y monogámica. Tangerine, de Sean Baker opina distinto: la película sigue a dos prostitutas trans mientras recorren una zona empobrecida de Hollywood. Acompañamos a la pareja en las aventuras y desventuras que se presentan a medida que nos acercamos a noche buena.

Como otras películas de la lista, el punto fuerte de la historia es la genial interacción entre las protagonistas, interpretadas por  Kitana Kiki Rodriguez y Mia Taylor. El humor que los personajes llevan a la pantalla establece un correcto equilibrio en una historia con un fuerte contenido dramático.

La película fue filmada enteramente con un Iphone 5 (danos dinero Apple). Esta técnica, lejos de desconectarnos como espectadores de lo que se ve, como en muchas producciones de estilo found footage (¿Hola? ¿Actividad Paranormal?), consigue involucrarnos directamente en el viaje de las protagonistas.

 

 

Monty Python’s Life of Brian (1979)

Ya que hablamos de navidad, resulta pertinente referirnos a la primer navidad. Sin embargo, en esta entrada, dejaremos de lado al barbudo de sombrero de espinas para asistir al nacimiento de Brian: un hebreo que tuvo la suerte (o desventura) de nacer en el mismo momento que Jesús de Nazaret, a pocos metros de distancia. Brian no es el mesías, no vino al mundo a redimir a nadie y su madre (definitivamente) no es una virgen inmaculada; sin embargo, a través de sus ojos, seremos testigos de una crítica satírica a los fundamentos de la religión cristiana y la práctica política.

La segunda película del colectivo de comedia Monthy Python, dirigida por Terry Jones (miembro fundador del grupo), puede considerarse la más lograda de su trilogía. Con una estética más pulida que su antecesora Monty Python and the Holy Grail (1975) y una línea argumental más coherente y unificada que la tercer y última producción del grupo Monty Python’s The Meaning of Life (1983), Life of Brian combina exitosamente los elementos de humor absurdo que marcaron el estilo inimitable de los pythons con el formato clásico de la épica cinematográfica.

 
Kiss, Kiss Bang, Bang (2005)

Esta no es una película de navidad, pero transcurre en nochebuena, como a todas las otras películas de su director: Shane Black.

La fórmula de Kiss, Kiss Bang, Bang es tan sencilla como la de un policial negro: un detective privado une fuerzas con un criminal de poca monta para resolver dos crímenes de características distintas que, para el final de la historia, resultan estar conectados. Esta breve descripción no pretende arruinar la experiencia de nadie al ver la película, ya que el protagonista, interpretado por Robert Downey Jr. (ahora forever Iron Man), se encargará de explicar las reglas de este juego noir a la audiencia.

La película está repleta de guiños al género de policial negro, así como referencias a la literatura pulp policial.

Sin embargo, es en la dinámica entre los dos personajes principales en donde la película brilla: los diálogos rápidos entre Harry (R. Downey Jr.) y “Gay” Perry (Val Kilmer. ¿Se acuerdan de Val KIlmer? Era Jim Morrisonn y ahora no consigue laburo ni en una telenovela. Loco, ¿no?), explotan al máximo el timing cómico y sentido para el humor negro de Shane Black.

 
Brazil (1985)

¿Querías disfrutar las fiestas con un poco de esperanza? ¿Brindar el 24 lleno de buenos deseos para el futuro de la sociedad en su conjunto? ¿Correr al centro un día antes de nochebuena para comprar cinco llaveros horribles para la familia? Bueno. Terry Gilliam tiene otros planes.

El director de Twelve Monkeys (1995) y miembro de Monthy Python, exploró por primera vez sus intereses por las distopías sociales en el ahora filme de culto, Brazil. La película nos presenta un futuro cercano en el que los ciudadanos se encuentran en un estado de alienación y control permanente; sin embargo, alejándose un poco de la fórmula orwelliana de dominio mediante un estado todopoderoso, en Brazil,  los sujetos son presas del capitalismo más extremo y del consumismo más voraz (¿suena familiar?).

También es destacable en esta producción el estilo estético steam-punk de Gilliam, estilo del que retomaría elementos en Twelve Monkeys y en el resto de sus producciones futuras.

 

 

 

In Bruges (2008)

In Bruges, del director  Martin McDonagh, es  como su título lo sugiere, una comedia negra sobre el estar: luego de un trabajo fallido, dos asesinos a sueldo son enviados a una pequeña ciudad europea a esperar órdenes de su empleador. La pareja en cuestión, formada por Ray (Colin Farrell) y Ken (Brendan Gleeson), no tiene más opción que recorrer la urbe turística sin ningún destino en particular (un Esperando a Godot con más movimiento).

Por tratarse de una producción sin demasiadas pretensiones desde lo técnico, el éxito de In Bruges depende casi en su  totalidad de un excelente guión, escrito por el propio  McDonagh, y de la química entre Farrell y Gleeson. Farrell se destaca en el papel de Ray, dándole al personaje una carga de patetismo e intensidad que funciona magistralmente  en los momentos dramáticos como así también en los muchos espacios  de comedia que plagan el filme.

 

Silent Night, Deadly Night (1987)

Cuando vemos una película navideña sobre un grupo de personas que se reúnen a compartir experiencias hilarantes para luego aprender a ser mejores los unos con los otros y encontrar el “verdadero sentido de la navidad”, siempre pensamos lo mismo (o yo siempre pienso lo mismo): ¿No sería mejor si un asesino vestido de papá Noel entrase por la puerta con una hacha, al puro estilo viernes 13, y los masacrara a todos? Esa exactamente es la premisa de   Silent Night, Deadly Night.


Suficiente.

 

Batman Returns (1992) 

Luego del Piff! Pam! Pum! que caracterizó al caballero nocturno en los sesentas. Luego de que Tim Burton presentase su visión definitiva (y súper darks/gótica/expresionismo alemán) del encapotado, y convirtiese a Jack Nicholson en el Joker más rico de la historia, en Batman (1989), llegaba a la pantalla grande Batman Returns. Manteniendo el mismo estilo Burtoniano de su antecesora, la película suma las estelares actuaciones de Michelle Pfeiffer (Catwoman), Danny Devito (The Penguin/ Jorge Lanata) y Christopher Walken (como… ¿Christopher Walken con el pelo blanco?). Usando nochebuena y navidad, respectivamente, como trasfondo, Batman Returns mantiene (y podría decirse que supera) el nivel de su predecesora.

¿Se necesita más incentivo para ver esta película? ¡Es Batman! Batman mejora hasta  la sopa de Quaker.

White Christmas (Black Mirror)

Es difícil recomendar un solo episodio de Black Mirror; sin embargo, para los propósitos de este ranking, podemos ocuparnos del especial de navidad de la serie. Al igual que el resto de la antología, White Christmas opera bajo los tópicos de la ciencia ficción, en el entorno de un futuro cercano. Confronta al espectador con la pregunta sobre la naturaleza humana en un mundo en el que la tecnología de consumo y uso personal avanza a un ritmo estrepitoso. ¿Qué dice de nosotros como personas la nueva tecnología? Esa parece ser la interrogante que recorre la serie Black Mirror. El episodio de White Christmas no es la excepción: ocupándose de temas como la pérdida de identidad, la dominación y la idea de eternidad.

Recomendación: ver alcoholizado.

 

Bonus:

Xmas Story (Futurama)

En un tono más ligero (pero no menos peligroso), es importante mencionar a Futurama. La serie, creada por el padre de Los Simpsons, Matt Groening, nos presentaba un mundo del futuro plagado de influencias retro y referencias a obras populares de la ciencia ficción. En el capítulo de Navidad, conocemos por vez primera a Santa Claus Robot, un autómata que llega todas las navidades para castigar mortalmente a cualquiera que haya sido “malo” durante el año. Un serio problema para los protagonistas de la serie, ya que, para Santa, todos son malos.

“Mafiosos que pegan a un vendedor para que pague protección… bastante malo. El vendedor no paga para protegerse…igual de malo.”

—Robot Santa Claus

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