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Muere ‘el carnicero de Tiananmen’

Muere ‘el carnicero de Tiananmen’

Muere a los 91 años el ex primer ministro Chino Li Peng.

Li ordenó al Ejército, con el beneplácito del entonces líder del país, Deng Xiaoping, acabar con las protestas de Tiananmen dejando un reguero de muertes cuyo número aún se desconoce.

El ex primer ministro chino Li Peng falleció en la noche del lunes, según ha anunciado este martes la agencia de noticias pública Xinhua, que no dio detalles sobre cuál fue la enfermedad que le causó la muerte. Li Peng desempeñó este cargo de 1989 a 1998 y es conocido por haber sido el responsable político de la violenta represión de las protestas estudiantiles de Tiananmen en mayo de 1989, en la que se estima que murieron más de 1.000 personas. Su implicación en la matanza le hizo famoso en el extranjero como “el carnicero de Tiananmen”.

El hecho más destacado de su biografía ha estado muy presente en el día de su defunción. Mientras que la agencia de noticias ha lamentado la pérdida de “un leal guerrero comunista” y “un extraordinario líder del partido y el Estado”, el famoso abogado pro derechos humanos Teng Biao ha calificado en Twitter de “vergüenza” que Li Peng “no fuera llevado ante la justicia antes de morir”.

Retirado desde 2002, desempeñó varios puestos de alta responsabilidad en el aparato de poder del Partido Comunista Chino (PCCh), hasta llegar a ser considerado en los años noventa como el segundo hombre más poderoso del país, solo por detrás de Jiang Zemin. A menudo se le asoció con la facción más conservadora del PCCh por su énfasis en priorizar la estabilidad social sobre la apertura económica.

Nació en Chengdu en 1928. Su padre, el escritor Li Shuoxin, fue considerado un mártir de la revolución, tras ser ejecutado por las autoridades de la República China a causa de su militancia comunista. Li Peng, que por aquel entonces tenía tres años de edad, fue adoptado por Zhou Enlai, mano derecha de Mao Zedong y primer ministro de la República Popular China desde su proclamación en 1949 hasta 1976, cuando falleció. Once años más tarde su Li Peng ostentaría este mismo cargo.

Li Peng cursó sus estudios en Yan’an, ciudad en la que las fuerzas comunistas tenían su base. A los veinte años se trasladó a la Unión Soviética para continuar su educación en el Instituto de Energía de Moscú, donde se especializó en ingeniería hidroeléctrica. Allí empezó su carrera política al ser nombrado presidente de la asociación de estudiantes chinos en el país vecino. En 1955 regresó a China, donde su conexión directa con Mao le salvó de ser engullido por la Revolución Cultural, un movimiento instigado por el propio Gran Timonel que costó la vida al menos a 400.000 personas y llevó a millones de jóvenes estudiantes –entre ellos a Xi Jinping, el actual presidente– a abandonar las universidades para “reeducarse” trabajando en remotas zonas rurales.

Desde ese momento empezó la ascensión imparable de Li Peng en el aparato del partido, hasta que en 1987 fue incluido en el comité permanente del politburó, el órgano político más alto en la política china, al ser nombrado primer ministro. Sustituyó en el cargo a Hu Yaobang, protegido de Deng Xiaoping, cuya muerte provocó las congregaciones que acabaron dando lugar a las protestas de Tiananmen.

Eran años en los que el PCCh debía gestionar la creciente apertura de China al exterior bajo la batuta de Deng Xiaoping y una mayor libertad política dentro de sus fronteras. Li Peng se situó como el principal defensor del uso de la fuerza para disolver la concentraciones estudiantiles, con la oposición de una facción más abierta al diálogo encabezada por el secretario general Zhao Ziyang, quien pasó el resto de su vida en arresto domiciliario.

La historia ya está escrita: Deng Xiaoping optó por la violencia y Li Peng salió en televisión anunciando la instauración de la ley marcial. En los años posteriores a la matanza todas las visitas al extranjero de Li estuvieron acompañadas de protestas de organizaciones de derechos humanos.

A pesar de la conmoción internacional de las imágenes, Li fue reelegido como miembro del comité permanente, una posición desde la que intentó revertir algunas de las políticas económicas aperturistas impulsadas por el propio Deng. El límite de dos mandatos —eliminado por Xi en 2018— le hizo abandonar el puesto de primer ministro para presidir la Asamblea Popular Nacional de China, desde donde siguió ejerciendo una gran influencia en la política del país.

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