CASI CRÓNICA DE UNA OBRA (Ex – Que revienten los actores)

Por Julián Castro.

Tomar distancia de nuestro pensamiento, ¿Es tomar distancia de nuestro pensamiento?

El tiempo puede ser, pues quizá, lo que somos ya fuimos, o sigue sucediendo. Pueden quizá las dimensiones seguir aconteciendo en el infinito. Podemos fotografiar la revolución francesa si estamos lo suficientemente alejados de la tierra, en alguna lejanía del espacio cuántico. Podemos hacer todo lo que queramos, lo que imaginemos. Es por eso 12118692_1039219082796453_486195994009280242_nque quizás ya estamos muertos, y cursando nuestro primer día de jardín de infantes, en el mismo momento, y en la misma jornada. A lo mejor yo, quien suscribe, estoy muerto. De hecho, los padres de mis padres están muertos. La existencia es en tanto presente.

Una cena navideña junta a los fantasmas, a la familia, y a los malditos balances de fin de año. Es una típica fiesta pensada para unir, y para separar, o añorar lo que debería ser. En navidad: ¿todo se perdona? Eso no lo sé a ciencia cierta, pero de lo que estoy seguro es que me encontré con una obra contundente, y con sus personajes debidamente tipificados. Con nuestras temáticas, modelos socio históricos y políticos. Por momentos también, tuve la sensación que los personajes se derretían, y caían como nuestras investiduras. Y eso causa risa, permite un falso enlace, que sin mediar conciencia, uno puede reírse de la vergüenza ajena, pero vista en “nos-otros”, debajo de otra piel, que también es nuestra.

12801101_1113629445355416_8444830637475072212_nUna historia de alguien, de uno solo o de todos. Un alguien, uno más de tantos otros. Las personas, como los complejos, siempre están relacionados entre sí, desafiando al tiempo, “hacien-dolo” en un ir y venir mágico donde no importa el presente, ni el pasado; todo se puede, porque el teatro lo permite, y por sobre todo, porque el dramaturgo, y un exquisito elenco lo hacen posible allí, en “La Chacarita Teatro”. Atravesados todos los espectadores, que también son público, y a veces participantes, está interpelado el sujeto en sí, en su constitución. ¿Existe la felicidad? ¿Qué es ser feliz? ¿De qué se trata estar vivo, o ser feliz en vida? Son esos y otros puntos más, donde la lógica neurótica se pone en jaque. “El dolor es un gran mundo que cargamos sobre las espaldas los débiles”, hasta ahora parecería dramático, pero ese es uno de los secretos de: “Ex – Que revienten los actores”, donde la comedia es otro mundo que remplaza al anterior. Se abre la risa, y lo hace durante toda la obra, dejando lugar a libres interpretaciones, donde el pasado es el comienzo, el futuro el final; y el presente, aparentemente no existe. O si lo es, lo es en tanto experiencia 10460821_1097613970290297_4999328103743190037_ndel ahora. Ya no somos nosotros, sino la idea, la que nos vive. Desde una estudiante, una mujer común, un padre o un abuelo. Se trata de un lugar donde podemos servirnos todos de la mesa. Es del lugar, donde fuertes componentes psicológicos y filosóficos, se trabajan desde el llano, la risa, y en profundidad. Es así como los personajes son arquetipos, con los que nos vamos sintiendo identificados, contra-identificados. Los cuales representan a cada uno de nosotros, o de los nuestros, y también, y eso es para subrayar, a quienes fuimos o seremos. Los actores resultan las máscaras del personaje, que es otra máscara, pero que al tiempo, que quizá ya había sucedido, se transforma en su propia sombra. Es esa parte del tiempo breve en relación a otra, donde revientan nuestras investiduras.

12122821_1039219296129765_6245193346926102016_nEs posible que nosotros actuemos un personaje, los que no somos actores. Esa es la encrucijada a la cual me refería. Altamente existencial por cierto. Entonces ¿habrá alguien que nos dicta lo que tenemos que decir? Somos lo que somos, o lo que parecemos, o lo que creemos que parecemos. Y ahí, es cuando tanto el actor, como el dramaturgo, y el auditorio que lo ve, se sumergen en la neurosis obsesiva misma. Somos en tanto el otro, y también en tanto al otro que hay dentro de nosotros, y nuestras demandas, anquilosadas desde el ego. Porque dentro nuestro están todos los personajes, y también la historia de la historia. Lo real es que somos muchos a la vez, y los actores: que revienten. “Porque lo que no empezó en nosotros, tampoco va a terminar en nosotros” Traigamos o no a nuestros fantasmas, reventaremos todos.

«Ex Que revienten los actores» tiene lugar en Teatro La Chacarita (Jacinto Rios 1449, Bº Pueyrredón,Córdoba). Todos los jueves y viernes de mayo y junio a las 21hs.


Contenido editado y publicado por Dante De Noia

Contacto: dantedenoia@gmail.com

19/5/16