Del Patriarcado a Las nuevas Masculinidades, ¿Se Puede evolucionar?

El reinado del patriarca comienza aproximadamente hace 4000 mil años,  cuando las personas  dejaron de ser grupos nómades, que viajaban de aquí para allá buscando las mejores condiciones de vida, y comenzaron a establecerse en forma permanente, dedicándose a la agricultura, la cría de animales y a producir objetos.                                                                                                                    

¿Pero qué es el patriarcado y cuáles son sus características principales?

Básicamente lo que tenemos que tener en cuenta es que el patriarcado es un sistema sociocultural en el cual se considera que los hombres deben tener el poder y mandar sobre las mujeres, tanto en la familia, el trabajo, como en la sociedad en general.hombre

A lo largo de un proceso de miles de años los varones fueron adquiriendo un dominio sobre las mujeres. Su característica principal es “EL HOBRE ES SUPERIOR A LA MUJER”, lo cual lleva a la mujer primero a estar sometida a la figura “Paterna”, para pasar luego al dominio del “Marido”. Después de tanto tiempo el patriarcado se ha “naturalizado” tanto en varones como mujeres. También se naturalizó que unos tuvieran poder, manejaran los bienes y fueran los responsables de proveer lo necesario para el sustento de la familia (el hombre), y otras asumieran todas las tareas domésticas, la crianza de hijos e hijas y el cuidado de ancianos y enfermos (la mujer). Pero hay que hacer una aclaración con respecto al patriarcado: si bien es un sistema sociocultural que hace miles de años organiza nuestra sociedad, no siempre fue así; antes que la sociedad adoptara al patriarcado como orden social, esta era igualitaria.

Trasladándonos a la actualidad, nos encontramos con un nuevo paradigma que replantea el rol del Hombre: “Masculinidades Plurales”, o como lo llaman algunos “Las nuevas Masculinidades”. Durante más de cincuenta años, el pensamiento feminista y la acción de los movimientos de mujeres permitieron demostrar que las desigualdades de género y el machismo funcionan como causas y sostenes de las diversas manifestaciones de violencia contra las mujeres, pero como cita Eleonor Faur (2004), “la reflexión sobre las relaciones sociales entre hombres y mujeres quedó prácticamente suscrita a un submundo habitado por mujeres”.

Es imposible pensar en erradicar la violencia hacia las mujeres sin involucrar y comprometer a los hombres. Del mismo modo que no podemos decir que la violencia masculina es natural sino construida culturalmente en los itinerarios vitales de cada uno de ellos, como también cita Jean-Paul Sartre “si bien no somos responsables de cómo aprendimos a ser, sí somos responsables de lo que hacemos con lo que aprendimos a ser”.  Y aquí es donde este nuevo paradigma de las nuevas masculinidades surge, que es en sí mismo la reivindicación del hombre.

La masculinidad significa cosas diferentes en diferentes varones, a diferentes edades, en diferentes épocas y en diferentes sociedades. Por eso, y afortunadamente, no todos los hombres son iguales, y no están condenados por su sexo biológico a ser de una determinada manera, ni son menos hombres si evitan los estereotipos tradicionales de la virilidad y las conductas asociadas a la dominación masculina o  forma en que se manifieste la masculinidad misógina, homofóbica y violenta.

Un mundo desigual y violento no sólo afecta a mujeres sino también a los hombres en sus oportunidades de vidas más dignas y plenas. La cultura actual (y también la pasada) nos separa y confronta con los privilegios masculinos y la falta de posibilidades para las mujeres en muchos ámbitos. Todos necesitamos construir nuevos lazos sociales, con masculinidades diversas y plurales.

Si nos detenemos a escuchar y a ver nuestra sociedad, nos daremos cuenta que una “masculinidad patriarcal” ya no sirve (nunca sirvió), pero aparte ya no es deseada ni por hombres ni por mujeres. Cada vez más hombres se sienten incómodos en el papel de “machos” y no están dispuestos a asumir lo que les exigen los mandatos patriarcales; quieren poder expresar sus emociones, sus deseos y sus problemas, sin que esto implique ser “menos hombres”. Los hombres sienten un inmenso peso cuando tienen la obligación de estar siempre dispuestos, activos y exitosos sexualmente y económicamente. A la vez las mujeres plantean que quieren como parejas a hombres que entiendan sus necesidades y reconozcan sus derechos, que estén dispuestos a apoyarlas en su desarrollo como personas y a asumir las responsabilidades y tareas de cuidado de forma equitativa.

Finalmente desde Transce Cultural sostenemos que el “privilegio” del patriarcado para con los hombres es a costa de incontables actos de vulnerabilidad a las mujeres  y por ello apostamos al libre, igualitario y respetuoso desarrollo de cada ser humano sin tener como factor condicionante su género.

Escuchá Transce Cultural todos los martes de 15 a 17hs por www.eterogenia.com.ar


Contenido editado y publicado por Dante De Noia

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