El libertador debería llevar VISERA, como todo luchador

Por Alto Embrollo (*)

Las relaciones de conflictividad de lxs jóvenes de sectores populares con la policía es uno de los temas que más nos preocupan, ya que se trata de situaciones de hostigamiento que sufrimos en nuestros propios barrios, en nuestras salidas de fin de semana o en las recorridas que hacemos por la zona céntrica.
Es por esto que intentamos comprender estas situaciones analizando profundamente sus causas. Inicialmente destacamos que estas políticas de control policial se encuadran en el rediseño de las llamadas “Políticas de Seguridad” diseñadas desde los centros de poder mundial. Si en los 90’ el mandato del llamado Consenso de Washington fue la doctrina implementada por los distintos gobiernos de la región para profundizar el modelo neoliberal, en el nuevo siglo, la “lucha contra el terrorismo” impulsada nuevamente por el centro del capitalismo mundial, lleva consigo un conjunto de políticas de seguridad que se fundan y traducen no solo en el plano militar si no, principalmente, en el plano económico y político.
El fenómeno Blumberg y la doctrina de Tolerancia Cero en Argentina y en la región se inscriben en este rediseño de las políticas de seguridad.
A costa de la violación de derechos básicos de los sectores más desprotegidos, la doctrina de Tolerancia Cero pretende generar una sensación de seguridad y orden en las llamadas “clases medias” y “altas” de la población mediante el hostigamiento permanente a los pobres en los espacios públicos.
En nuestra provincia han consistido en el hostigamiento policial hacia determinados grupos (pobres, especialmente jóvenes) mediante la aplicación de normativas arbitrarias y discriminatorias como el Código de Faltas, hoy Código de Convivencia, y la implementación de políticas de relocalización urbana. Es decir, una “limpieza de clase” a los fines de mostrar la “eficiencia” del accionar policial y crear las condiciones para atraer a los inversores del mercado inmobiliario.
Este enfoque de “seguridad restringida” (en relación a las libertades individuales) profundiza la selectividad del sistema penal y faculta al poder policial para detener, acusar y juzgar aquellos sujetos considerados “sospechosos”. Se abandona así una concepción de la seguridad como garantía de derechos para toda la población, para pasar a una idea de seguridad relacionada al resguardo de los intereses privados.
Para nosotrxs el abuso policial “es el poder que usa la policía, que se zafa, por el solo hecho de tener un uniforme”, es el “hacer lo que ellos quieren” y “el mejor callate porque te meto en cana”. Estas expresiones son modos a través de los cuales muchos policías imponen su autoridad a la hora de realizar una detención arbitraria. Sabemos que tienen que cumplir órdenes, llenar planillas y detener un numero determinado de personas porque reciben fuertes presiones de sus superiores, en una institución jerárquica donde no hay lugar al cuestionamiento.
Por eso nos organizamos, nos auto convocamos para denunciar una política de represión estatal, que no es solo el abuso policial. Es el Estado que vulnera principios y garantías fundamentales reconocidos en la Constitución (Nacional y Provincial) y en los Tratados Internacionales de Derechos Humanos. Desde el 2011 venimos reflexionando y trabajando sobre los Derechos Humanos mediante el espacio “No es Merodeo- Es Paseo”, realizando talleres en colegios, centros vecinales, murgas y centros juveniles donde nos preguntamos sobre nuestros derechos y la relación con el accionar policial.
Hace dos años nos sumamos a la organización de la Marcha de La Gorra realizando “Altos Embrollos” en la ciudad.
Estas actividades culturales tienen como intención visibilizar y difundir las acciones de resistencia a la violencia institucional. El Alto Embrollo también es una manifestación donde revindicamos nuestra identidad, nos expresamos libremente compartiendo nuestra cultura en un festival donde disfrutamos de: Murgas, Rap, Baile, Malabares, Música, Pinturas, Arte Plástico, Poesía, y cualquier otra expresión que se desee compartir.
Este es el segundo año que salimos a marchar por las calles céntricas de la ciudad de Jesús María para que se escuche y se conozca desde el centro la realidad que vivimos muchos jóvenes de la zona, particularmente jóvenes de los barrios populares.
Decidimos tomar las calles porque perdimos el miedo a la exposición, al prejuicio y a la estigmatización de nuestra identidad. La ocupación del espacio público (calles céntricas y Plaza Central, donde se realizan la mayoría de las movilizaciones de la ciudad) es una de las acciones que consideramos significativas, tomamos el territorio que provoca mayor impacto público y mediático.
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Y también elegimos transitar allí donde los estigmas toman mayor relevancia. Hemos comprendido que frente a la desconfianza sobre la posibilidad de resolver las demandas urgentes por las vías institucionales de los tres poderes del Estado, y sobre la imposibilidad de que la misma sea tomada por los medios de comunicación hegemónicos (que entienden la información como una mercancía y no como un derecho), el único camino para la visibilización de la protesta es la ocupación del espacio público.
Por eso, este año en el marco del “Alto Embrollo” realizado el día Sábado 12 de Noviembre, elegimos intervenir el monumento al General San Martín, poniéndole una gorra (confeccionada en cartapesta, que formo parte de las actividades que se realizaron ese día) como la que usan muchísimxs jóvenes y que forma parte de un estereotipo que la sociedad y la policía identifica como “sospechoso”.
Para nosotrxs San Martín representa una figura clave en la liberación de nuestro pueblo y la Patria Grande, por eso lo reivindicamos haciéndolo parte de la lucha por las libertades que nos faltan, que hoy son los dolores que nos quedan.
Compartimos este comunicado y llamamos a reflexionar colectivamente a toda la sociedad sobre las políticas de seguridad. Esta no es una problemática de un sector, si no es la construcción que tenemos que realizar entre todos y todas para que no se nos impongan más las políticas desde los grandes centros de poder que solo benefician a unxs pocxs.
Sabemos que esta “seguridad” solo ha generado más muerte y no ha reducido las injusticias que vivimos diariamente. Solo sirve para acrecentar el miedo y la exclusión de una parte de la sociedad. Por eso nos movilizamos, nos organizamos, nos manifestamos y decimos ¡BASTA! ¡¿Cuánto más?! #ElEstadoEsResponsable #NoEsSoloElAbusoPolicialSonLasPolíticasDeControlSocial
*Colectivo de Jóvenes Autoconvocadxs de Jesús María, Colonia Caroya y alrededores.