Lo PERSONAL es POLÍTICO

 Algunas consideraciones básicas sobre los orígenes del feminismo y sus ideales principales

 

El concepto LO PERSONAL ES POLÍTICO, hoy más popularizado por la coyuntura social de los movimientos y organizaciones feministas, corresponde a un ensayo de Carol Hanisch («The Personal is Political», 1969), referente del movimiento feminista radical en Estados Unidos. 

 

Su sentido nace desde la reflexión de que históricamente, la mujer estuvo configurada en el imaginario social y en la práctica cotidiana, al  mundo de lo doméstico. Por este motivo no menor,  éste espacio puede ser el lugar donde mejor se ejerza la lucha emancipatoria: en lo personal (la familia, el hogar) para deconstruir ese lugar de subordinación. Por ejemplo: la identificación social entre mujer y madre.  Este presupuesto de que la mujer debe ser madre parea encontrar el sentido de su vida, ha sido uno de los peores vaciamientos de la identidad femenina. En nuestra cultura, una mujer que no es madre es vista como una persona no realizada.

Lo político, es entendido como el poder que se ejerce para perpetuar ese lamentable lugar que se le propicia a la mujer, y a su vez, es el Estado el responsable de garantizar el acceso a los Derechos de toda persona, sin distinción de género o identidad.

Lo que ocurra en el orden de “lo privado”,(pensado como lo doméstico o la familia), tiene consecuencias en el orden de “lo social”.

En el ámbito de lo privado (que tradicionalmente se considera ajeno a la política), se desarrollan las relaciones de poder que están en la base del resto de las estructuras de dominación.

Lo personal es político, entonces, busca desentramar el pensamiento binario donde todo parece estar establecido y por tanto se resiente al cambio, a lo diferente. Y está claro que se resiste, el poder busca perpetuarse, reniega de las resistencias y las castiga.

 

Para entramar los significados, el concepto de “poder” se concibe dentro del movimiento feminista radical como el existente no sólo en relaciones macro (como las que se tienen con el Estado y con las clases dominantes) sino también, en las relaciones de pareja, en los vínculos personales. El concepto patriarcado es pensado en términos de cómo se estructuran esas relaciones de poder. En su sentido literal significa gobierno de los padres. Históricamente el término ha sido utilizado para designar un tipo de organización social en el que la autoridad la ejerce el varón jefe de familia, dueño del patrimonio, del que formaban parte los hijos, la esposa, los esclavos y los bienes. La familia es, claro está, una de las instituciones básicas de este orden social. Por otro lado, el concepto de “género” se distingue entre los aspectos socio-culturales construidos, de los biológicos (sexo).

 

Esta linea del pensamiento binario, descarta lo contradictorio, lo mixto, lo ambiguo, y estructura una realidad con limites claros. Las consecuencias resultantes pueden resumirse en: “se es, o no se es” no hay tercera opción, y esas terceras opciones o esas disidencias se ocultan, se silencian. El pensamiento binario -antiguo pero permanente – es, por ejemplo, distinguir:  lo doméstico y lo público /lo individual y lo colectivo/ lo personal y lo político. Todo por separado, sin lugar a conexión o convivencia.

 

 

LO FEMENINO, EN MENTIRA LA VERDAD

(Para pensar, reflexionar y volver a mirar)…

El filósofo Darío Sztajnszrajber, en «Mentira la verdad» desarrolla, problematiza y pone en tensión los conceptos de identidad y la idea de “lo femenino”. Además narra parte de la historia del movimiento feminista y de las identidades transgenero.

La apertura del video, explica cómo este pensamiento binario arraiga la idea de que solo hay por “naturaleza” dos figuras sexuales: lo femenino y lo masculino.  Y que ambas figuras son interdependientes. Pero aquí se detiene, y enfatiza:

 

“Está claro que todo esto es deconstruíble y cuestionable, y que sobre todo encubre otro problema conceptual: haber ocultado la historia de la mujer, como historia de un sometimiento. El binario plantea una igualdad ontológica entre el varón y la mujer, que en la historia se ha plasmado, como una historia de violencia. Pensar lo femenino, es por eso ya, una práctica política.

 

 

Contenido editado y publicado por Ludmila Ludueña

Fuente consultada: mujeresenred.net

para www.eterogenia.com.ar

23/06/2017